jueves 9 de octubre de 2008

Sobre fantasmas y otras apariciones

Por John Jairo Sarabia Trigos


Mucho he oído hablar de fantasmas o visiones de sombras que cobran vida con nuestra fértil imaginación. Antiguas películas me los han retratado uno por uno.

Siempre, no siempre, creemos que ellos se esconden en el armario o debajo de la cama, atraviesan paredes o emergen de retratos, cuadros o afiches.

No para toda ocasión te servirá esta vaga reflexión, pero, ponte a pensar, sí no te cabe una prenda más en tu armario, cómo un fantasma se va a esconder tras él.

Por otro lado, y este es mi penoso caso, no sé el tuyo, cómo un ser, sea malo o no, se va a aguantar el olor tan asqueroso que fluye de tus zapatillas las cuales te atreves a dejar debajo de la cama; y ese lugar no sólo es un escondrijo de olores que sólo tú te aguantas por costumbre, sino que en los extremos de las tablas pegas mucosidades que si son recientes cualquier fantasma puede quedar enredado, y si no lo son, simplemente son secamente cortantes e igual de desagradables.

Sigo por otro lado, y vuelvo a recordar que este es mi caso; es imposible que uno de estos seres llegue a mi cuarto atravesando muros. Me imagino, no tengo certeza, que un fantasma recorre toda la casa antes de ubicarse en algún punto en especial. Y si es así, yo como ellos me quedaría en el cuarto de las mujeres que duermen en el cuarto de al lado, donde supongo hablarán cosas divertidas pues se ríen toda la noche sin dejarlo a uno pegar el ojo; o también me estacionaría en el de la pareja del otro lado, quienes pelean cada día sobre una nueva estupidez. En cambio, si llega aquí donde estoy escribiendo en estos momentos, se aburrirá al encontrar un chico que pareciera no cansarse de leer y escribir, de mirar al cielo entablado de su camarote mientras escucha música y ora a Dios y le pide disculpas.

Esa es mi vida, no lo sé, analiza la tuya y ya verás que ningún ser extraño, llámese gnomo, hada, fantasma, políticos, etcétera, nada podrá asustarte en ningún momento o rincón de tu existencia.